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viernes, 16 de agosto de 2013

Elejí a un veterinario

Si no contás con un veterinario, es importante poder elegir a uno para el nuevo cachorro tan pronto como sea posible. Pregunte a familiares y amigos que tengan mascotas para que te recomienden veterinarios de la zona. Las páginas amarillas de su guía telefónica son otra fuente. Es conveniente elegir un veterinario que esté cerca porque, además de la comodidad, ahorra tiempo si llegara a ocurrir una emergencia. Una vez que eligió el veterinario, lleve a su gatito para un chequeo tan pronto como sea posible. En ese momento un programa de vacunación puede ser diagramado para protegerlo de una cantidad de enfermedades vitales e infecciosas. El gatito también deberá ser examinado y tratado, si fuera necesario, por parásitos internos y externos.
Lleve a su veterinario todos los documentos que haya recibido cuando adoptó a su gatito para que pueda empezar a redactar una historia clínica, necesaria para consultas futuras.
Siempre tenga a mano el número de teléfono de su veterinario y el de la clínica animal de emergencias más cercana para consultas rápidas ante una emergencia. Fuente: Catchow

domingo, 11 de agosto de 2013

Castración

Se recomienda castrar al gato para evitar el problema de la múltiple reproducción, salvo que planee establecer un criadero. Los veterinarios coinciden en que los gatos castrados son más amigables, suaves y fáciles para convivir. Una hembra castrada tiene mayor probabilidad de contraer tumores. Un macho castrado será más tranquilo y no se peleará tanto con otros gatos. Castrar al gato también ayuda a eliminar el problema del rocío de orina.
Tu veterinario te puede decir la edad apropiada y explicarte el procedimiento quirúrgico.


Castrar un gato macho:
Si castras tu gato, perderá su deseo de reproducirse y otras conductas. El comportamiento sexual de nuestras mascotas puede producir efectos que alteren la normal convivencia. 
El proceso de la reproducción felina, para el macho es una función complicada que lleva a serias y profundas angustias, proteger su territorio, la sexualidad en estos animales lleva a una serie de comportamientos como son el marcaje de su territorio con alta regularidad, el patrullaje del mismo y agresivas peleas con otros machos para mantener su dominancia . Lo "natural" para un macho es mantener controlada a una serie de 4 a 6 hembras.

Ventajas directas en la salud:Suprime comportamientos no deseados (agresividad, peleas, marcaje malolientes de territorio, aullidos, maullidos, fugas, etc.). La hembra deja de marcar territorio en un 90% de los casos, en el macho un 80% deja de hacerlo inmediatamente, otro 10% lo deja en forma gradual y sólo el 10% restante continúa haciéndolo. 
Disminución de los niveles de "estrés": no hablamos de un estrés superficial sino de una frustrada necesidad natural esencial que puede traer consecuencias de comportamientos alterados, y sobre todo, de un sistema inmunológico muy deprimido en algunos casos.
Ademas de disminuir el riesgo de contraer enfermedades.

Castrar una gata:
Las hembras alcanzan la madurez sexual entre los seis y los diez meses de vida, durante el celo la gata modifica su comportamiento y aparecen conductas como maullar más de lo habitual, frotarse, revolcarse y en algunos casos marcar con orina, con la finalidad de atraer al macho. Pueden tener varios celos separados por algunos días de reposo durante una época del año (celo poliéstrico).
La castración elimina el celo de forma definitiva y apenas tiene efectos secundarios, también evitaremos posibles quistes ováricos, tumores en útero y ovarios y otras infecciones uterinas . Lo normal es que se opte por extirpación de ovarios y útero ( se elimina la posibilidad de embarazo y el celo).

Mitos sobre la castración
  • Les cambia el carácter: Falso, lo único es que desaparecerá el celo y en muchos casos la ansiedad por escapar y vagabundear, por lo demás seguirá siendo la misma de siempre.
  • Es necesario que tengan al menos una camada: para nada, los animales solo se reproducen por instinto, no viven la sexualidad y la paternidad como nosotros, ellos no necesitan ser padres.
  • Yo quiero una cria de mi gata: jamás va a ser igual que tu gato o gata, cada ser es una mezcla de sus progenitores, y es un ser único. Si dejas que tu perra o gata crie estas quitando oportunidad de ser adoptados a miles de animales que están abandonados en perreras y refugios, por desgracia solo hay hogares para una minoría.
  • Es caro: es cierto que los veterinarios podían ser más solidarios y ajustar un poco los precios de las esterilizaciones, al fin y al cabo castrar es una de las bases para erradicar la sobrepoblación de animales y los abandonos. Pero hay clínicas que sacan ofertas o protectoras que hacen campañas de esterilización a bajo coste, puedes comparar precios e informarte. Además piensa que esterilizando previenes problemas de salud como tumores o piometras que a la larga pueden salirte mucho más caros.




sábado, 6 de julio de 2013

Miedo al veterinario

¿Tu gato le tiene miedo al veterinario? acá te dejo unos tips prácticos.

Antes de la cita. No esperes hasta el último minuto para buscar la jaula de transporte de su mascota: el simple hecho de verla le causará pánico. Usá una manta para convertir la jaula en un refugio acogedor. Juegá con tu gato alrededor de la jaula. Lanzá dentro una pelota o un tapón de corcho. Hace que tu gato entre y salga de la jaula varias veces; así no tendrás que perseguirlo para meterlo en ella.

El día de la cita. Rocíá con unas gotas de aerosol tranquilizante (de venta en farmacias veterinarias) en las esquinas de la jaula y en la manta.

En la sala de espera. Mantené cerrada la jaula. Si hace falta, cúbrila con una toalla para quetsu gato no vea lo que ocurre afuera. Colocá la jaula sobre tu regazo o en una silla cercana. Por ningún motivo dejes salir a tu mascota. Eso solo aumentaría su ansiedad, ¡e imaginá el alboroto que armaría si se pusiera a correr por el consultorio!


Con el veterinario. Poné la jaula sobre la mesa de examen y saqcá con cuidado a tu gato. Acarícialo y luego alejate de la mesa, pero mantenete dentro del campo visual de tu mascota. Hablale mientras el veterinario la examina. Mediante una actitud serena y firme, demostrale que no hay ningún motivo para que se asuste o se resista.